
Y antes de avanzar con las reflexiones sobre el último alarido de la moda del branding, es importante fijar objetivamente la consideración anterior: cualquier lector que maneje el tema, puede perfectamente revisar el Curriculum Vitae de los diferentes autores que han escrito sobre branding y encontrará que ninguno es profesional de Marketing, todos son profesionales de base en comunicaciones y/o publicidad y/o diseño gráfico con alguna eventual especialización complementaria en Marketing.

Decíamos por aquel entonces que los publicistas manejan un concepto teórico muy extraño y desconcertante desde nuestro punto de vista que le llaman refrescar la marca, postulado según el cual una marca tenía que “actualizarse” cada 5 o 6 años, propuesta que colisiona directamente con los conceptos centrales de una marca en tanto elemento identificatorio por excelencia. La pregunta es simple: ¿si cada 6 o 6 años hacemos cambios en la identidad visual de las marcas, no estamos debilitando su capacidad de identificación?, ¿acaso una persona se llama Luis a los 10 años, Luis Alberto a los 16 y Luis Felipe a los 22?. Obviamente no, entonces, ¿Por qué una marca sí debería hacerlo?.
Nuestra hipótesis frente a un postulado que colisiona directamente con las bases conceptuales y demarcatorias mismas del concepto es simple: no es un problema técnico sino un problema de flujo de caja, al convencer – aunque no lo crean, hay muchas empresas que han asumido esta apuesta – a los empresarios que lo señalado es una ley inmutable, se garantizan flujos de trabajo / ingreso sobre la misma línea de servicio.
En otros artículos, desarrollamos el caso del branding disléxico, esa corriente de pensamiento que apuesta por marcas de muy difícil pronunciación (ergo, recordación) bajo el principio que siendo marcas reconocidas en alguna otra parte del mundo, bien podrían posicionarse localmente sin mayores problemas. Las evidencias presentadas muestran lo falaz de este enfoque y para variar, son las empresas y no los publicistas los que pagan las facturas de tan innovadoras propuestas. (Ver http://mercadeando.com/blog/branding-o-marcaje-errores-y-horrores-de-las-grandes-marcas/)
Pero siguiendo ese precepto tan propio de ellos de ser creativos y disruptivos, hoy los publicistas y expertos en branding se han reinventado para convertirse en expertos en brdg a la Checa, lo último de lo último que amenaza con revolucionar el mercado de las marcas en beneficio de su trabajo y con muy probable detrimento para las marcas que se incursionen en tan innovadores campos.
En corto, el postulado central del brdg a la Checa es que las marcas deben eliminar letras, mayormente vocales, de sus denominaciones para convertirse en un conjunto de letras desarticulado y cuya pronunciación solo puede darse leyendo letra por letra, muy al estilo de la lengua Checa, en la que abundan las palabras sin vocales (Ver http://www.radio.cz/es/rubrica/hable/palabras-checas-sin-vocales-1)
El “sustento teórico” de tamaño despropósito, sería que entre los segmentos juveniles, es usual enviarse mensajes de texto o wasapear sin el uso de vocales y abundando las abreviaciones, por lo que las marcas para alinearse con estos consumidores, deben imitar estas prácticas.


Siguiendo las prácticas del brdg a la checa, es fácil
Un eventual argumento a favor del brdg a la Checa, es el 
Obviamente hay caso en los que el brdg a la Checa funciona y es casi mandatoria, como el caso de nombres comerciales o marcas excesivamente largas como KFC ® (Kentucky Fried Chicken), o TGI Friday`s ® (Thanks God Its Friday), pero en los casos señalados de Do It ®, Bembos ®, Dunkelvolk ® son marcas comerciales de por sí cortas, de 2 a 4 sílabas como máximo, ¿Cuál es el sentido de recortarlas aún más?.

Hace muchos años leí un chiste de Condorito ® que justamente se llamaba “Publicidad”: Fonola había instalado un puesto de venta de pescado en un mercadillo y puso un letrero que decía: “Aquí se vende pescado fresco”. Condorito observa a Fonola que poner “Aquí” es repetitivo porque es obvio que el letrero corresponde al local, y Fonola lo borra. Al día siguiente Condorito regresa y le dice que debería retirar la palabra “fresco” porque queda como remarcar algo que es obvio y la gente puede tomarlo a mal, y Fonola lo borra. Al día siguiente, le dice que poner “se vende” es repetitivo pues obviamente es un mercado y todos los puestos venden; termina al día siguiente sugiriendo que elimine la palabra “pescado” porque el olorcito se huele a 02 cuadras y en la última viñeta se ve a Fonola persiguiendo a Condorito a pescadazos.
Proyectando al futuro la lógica del brdg a la checa aplicando sus principios en el caso Bembos ®, la evolución natural de la marca hacia el 2020 sería la siguiente:
Los empresarios y marcas que adopten el brdg a la Checa deben refugiarse en los conceptos básicos y fundamentales de Marketing y hacer como Fonola del chiste cuando gurúes expertos y disruptivos aparecen en escenas con propuestas tan disruptivas como inconsistentes. Pero claro, al final no es su marca la que está en juego.
Así cualquiera es gurú.
© Mercadeando S.A./ Centro de Innovación Tecnológica en Marketing
Marzo, 2016
Presidente: Fernando Zelada Briceño
